Fue un golpe tan bien preparado que sorprendió a todo el sur de la provincia. Las víctimas sólo habían visto algo así en las películas y seguramente no lo olvidarán. Al menos 10 hombres que se movilizaban en tres vehículos asaltaron ayer a uno de los dueños de una distribuidora y, según la denuncia, se apoderaron de unos $250.000. Hasta anoche nadie podía confirmar la identidad de los delincuentes que desaparecieron en cuestión de minutos sin dejar ninguna huella.
El ataque se perpetró en el acceso sobre calle Vélez Sarsfield a la ciudad de Aguilares, desde la ruta 38. Por allí viajaban en un Peugeot 307 gris Antonio Julio López y su hijo Bernardo. Según informó la Policía, el primero es dueño de una importante distribuidora ubicada sobre la ruta, a la altura de Alto Verde. Las mismas fuentes indicaron que los hombres se dirigían a una entidad bancaria para hacer un depósito. Pero nunca llegaron.
Habían pasado pocos minutos de las 8.30 cuando tomaron por Vélez Sarsfield. En ese momento, una camioneta Suzuky color verde se pudo delante del Peugeot 307 y obligó a López a frenar. El hombre intuyó que estaban por asaltarlo. Y por eso puso marcha atrás e intentó escapar. No había advertido que otros delincuentes, en un Citröen Picasso negro se había colocado detrás suyo, por lo que luego de chocarlos, los López quedaron encerrados. En ese momento apareció otro rodado, un Fiat Siena, del que descendieron al menos tres fuertemente armados. Ellos les dijeron a las víctimas que no intentaran nada y que les entregaran sin dilaciones el dinero que llevaban en un maletín. Los ocupantes de los otros dos rodados, en tanto, estaban vigilando que nadie entorpeciera el procedimiento. Cuando los delincuentes se apropiaron del botín, subieron al Fiat Siena y huyeron rápidamente.
LA GACETA se contactó ayer con Antonio López, quien declinó hacer declaraciones. "Ser pueden remitir a la Policía. Nosotros ya hicimos la denuncia", afirmó. Según dijeron fuentes policiales, hace un año la distribuidora ya había sido blanco de un ataque, cuando un grupo de escruchantes ingresó y se apropió de dinero.
Tras el ataque de ayer, los asaltantes escaparon hacia el sur. Personal de la Brigada, al mando del comisario Héctor Albarracín, encontró abandonado dos horas después el Fiat Siena, chapa patente CGU-255, que había sido prolijamente limpiado por los delincuentes para que no quedaran huellas. Las fuentes consultadas dejaron trascender que sobre el vehículo pesaban dos pedidos de secuestro, ya que había sido denunciado como robado en Buenos Aires.
Según los datos que aportaron las víctimas, todos los asaltantes eran tucumanos y actuaron a cara descubierta. Ni el padre ni el hijo fueron golpeados, pero los ladrones les dejaron bien en claro que no dudarían en hacer uso de la fuerza para obtener el dinero.
El ataque se perpetró en el acceso sobre calle Vélez Sarsfield a la ciudad de Aguilares, desde la ruta 38. Por allí viajaban en un Peugeot 307 gris Antonio Julio López y su hijo Bernardo. Según informó la Policía, el primero es dueño de una importante distribuidora ubicada sobre la ruta, a la altura de Alto Verde. Las mismas fuentes indicaron que los hombres se dirigían a una entidad bancaria para hacer un depósito. Pero nunca llegaron.
Habían pasado pocos minutos de las 8.30 cuando tomaron por Vélez Sarsfield. En ese momento, una camioneta Suzuky color verde se pudo delante del Peugeot 307 y obligó a López a frenar. El hombre intuyó que estaban por asaltarlo. Y por eso puso marcha atrás e intentó escapar. No había advertido que otros delincuentes, en un Citröen Picasso negro se había colocado detrás suyo, por lo que luego de chocarlos, los López quedaron encerrados. En ese momento apareció otro rodado, un Fiat Siena, del que descendieron al menos tres fuertemente armados. Ellos les dijeron a las víctimas que no intentaran nada y que les entregaran sin dilaciones el dinero que llevaban en un maletín. Los ocupantes de los otros dos rodados, en tanto, estaban vigilando que nadie entorpeciera el procedimiento. Cuando los delincuentes se apropiaron del botín, subieron al Fiat Siena y huyeron rápidamente.
LA GACETA se contactó ayer con Antonio López, quien declinó hacer declaraciones. "Ser pueden remitir a la Policía. Nosotros ya hicimos la denuncia", afirmó. Según dijeron fuentes policiales, hace un año la distribuidora ya había sido blanco de un ataque, cuando un grupo de escruchantes ingresó y se apropió de dinero.
Tras el ataque de ayer, los asaltantes escaparon hacia el sur. Personal de la Brigada, al mando del comisario Héctor Albarracín, encontró abandonado dos horas después el Fiat Siena, chapa patente CGU-255, que había sido prolijamente limpiado por los delincuentes para que no quedaran huellas. Las fuentes consultadas dejaron trascender que sobre el vehículo pesaban dos pedidos de secuestro, ya que había sido denunciado como robado en Buenos Aires.
Según los datos que aportaron las víctimas, todos los asaltantes eran tucumanos y actuaron a cara descubierta. Ni el padre ni el hijo fueron golpeados, pero los ladrones les dejaron bien en claro que no dudarían en hacer uso de la fuerza para obtener el dinero.